UNA MORA CON OTRA MORA SE QUITA
Pues sí lo reconozco:
Me deleitan las moras aunque no sea lo más acertado en la elección,
me reconstituyen levemente sus jugos,
los escudriño,
los relamo,
escapando al santuario del desgaste donde gobiernan la humareda de los alientos que rasgan casi por dentro,
sentirse empujada,
precipitada sobre el exalto del trance...
olvido...olvido y huyo sí...corro corriéndome.
Al fin y al cabo todos necesitamos holgura, pero la holgura no siempre es autoengaño.
Conocer el fin y el origen,
conocer los caprichos, los tesoros, los vacíos...
Conocer,
conocerse es la base de la subsistencia amigo mío.
Me deleitan las moras aunque no sea lo más acertado en la elección,
me reconstituyen levemente sus jugos,
los escudriño,
los relamo,
escapando al santuario del desgaste donde gobiernan la humareda de los alientos que rasgan casi por dentro,
sentirse empujada,
precipitada sobre el exalto del trance...
olvido...olvido y huyo sí...corro corriéndome.
Al fin y al cabo todos necesitamos holgura, pero la holgura no siempre es autoengaño.
Conocer el fin y el origen,
conocer los caprichos, los tesoros, los vacíos...
Conocer,
conocerse es la base de la subsistencia amigo mío.


3 Comments:
buenisimo lo de 'corro corriéndome'..
Es parte de nosotros el huir, y desvanecernos cogiendo como presa a una mora...
Y al escudriñarla, como tu dices, absorver todo su jugo,ahora dulce.
Pero crees realmente que al saciarte de esa mora
no te viene el sabor amargo de la mora seca antes?
A veces...pero me enjuago la boca
Ojala todas las moras fueran como tu... muacks
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